Por tu jardín y tu tormenta...



Recorro uno a uno tus silencios,
persigo con delicadeza de colibrí cada suspiro
que brota de tu pecho.

Ese aroma a alma pesada y triste,
que se desmorona por las comisuras 
de esos labios 
color carmín.

Color corazón,
color sangre,
color oscuridad.

Te sigo con la mirada,
mientras tus manos y sus dedos llenos de arte
se debaten con la espesa niebla.

...Te suelto...
Entre sombras infinitas.