Tú tienes sangre fría. Yo, demasiada fiebre.

“Y es entonces cuando despertamos de esos sueños 
donde se han disecado hasta las ilusiones…”

Tal vez tengo el cuerpo lleno de gaviotas diminutas, el alma inundada y las pupilas baldías que aún funcionan con un poco de letargo. 

Los nervios se han adherido a la tierra y creo que me vuelvo árbol y mis ramas enormes se extienden, se dispersan y crecen hasta alcanzar un cielo azulito, hermoso, es hermoso.

Al instante, sueño que mis pies son de luz y bailan hasta el cansancio en un cuarto de espejos de agua, agua infinita, donde aparece tu reflejo, sonrío,  sobre tu cabeza se han posado mil golondrinas, hurgando tu cabello con desespero, como si el sueño fuera a acabar al siguiente segundo.

Luego, desapareces  y bajo mis pies desnudos se extiende una playa gigantesca, de arena diminuta y suave, que se traga mis dedos y los hace perderse en ese espacio movedizo, de pronto, se hace de noche y recuerdo cuanto miedo tengo de despertar.

3 comentarios:

  1. no despiertes!!! la vida es sueño...

    Alejo

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  2. La vida es un sueño donde se debe estar muy despierto!

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    1. ... y con los ojos bien abiertos para no perderse un sólo momento.

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