La vie n’a pas tant de mystère

Esas lucecitas rotas de la calle, en algún momento de la noche se apagan y nos dejan solos con nuestra propia luz de madrugada, al tiempo que el grillo verde y gris del destino se nos pega al oído a frotarse las mentiras de las patas, las mentiras que le han plantado el día y las miradas trémulas de humanos trasnochados de recuerdos.

De pronto, empiezan a crujir los techos, las cañerías estranguladas por detrás de las paredes de bareque y la madera que se enfría, se retuerce tratando de volver a ser corteza o memoria de árbol. Las sombras se despiertan, obligadas a deambular por entres los parpados cansados de quienes se han hartado de escuchar al grillo y luego, se sienten las manos de la brisa negra acariciando nuestra cara, se filtra en las cobijas y acaricia la piel como si fuera lluvia, lluvia tibia recorriendo el cuerpo y comprende lo maravilloso que es acariciar algo que duerme, se abraza a nuestro silencio y la noche entera calla, todo es calma.

Drips, the tap drips..
En una noche de esas, de ruidos maderosos, de grillos, grifos, silencios y viento, te he recordado, me he  dedicado a dibujar una a una las líneas que te describen, las palabras que te forman con cada uno de sus silencios, los ojos que siempre quise tener frente a los míos, a contar uno a uno los cabellos que te ilumina la luna, por que a tu ventana la atraviesan su luz y todas sus sombras, también logré descifrar los espacios ocultos entre cada suspiros que brota de tu boca en una noche tranquila, cuando no se aferra a tu mente una pesadilla, disfrute tu respiración azul y te hable al oído para romper la rutina del sueño, te dije una y otra vez que la ausencia a veces me carcome los sueños, pero que siempre te llevo en la mitad de mis sesos.
Drips, the tap drips..


2 comentarios:

  1. La noche siempre tiene esas cosas, en especial a partir de las 2 de la madrugada, donde la gente en las calles empieza a disminuir y se instaura el silencio. Cuando yo era pequeño, tenía un amigo en el colegio que nos contaba historias de terror; nos íbamos frente al río en la noche y ahí oíamos sus historias. Había una de una bruja que se ponía sapos en las axilas y empezaba a volar. Era alucinante. Y los grillos, los grillos, y los crujidos de las cosas. A veces es tan placentero sentarse y plantearse la posibilidad de que mientras los humanos dormimos todo cobra vida, es decir, siempre está vivo pero en la noche los maderos crujen y anhelan ser árboles y las gotitas de las tuberías y el cri cri de los grillos y un papelito arrastrado por el viento de la noche, todo es una melodía en un extraño lenguaje que solo entendemos cuando somos piedritas en una acera desierta mirando la luna, la luna...
    Ah, qué genial volver a leerte :) La verdad es que últimamente he estado muy ocupado con la universidad. De hecho, recién acabo el ciclo el siguiente martes, y tengo que hacer el análisis formal de un cuento, un poema, y escribir un ensayo sobre literatura peruana... Y el dinero, el dinero, cómo va mermando, por dios, que no he podido ahorrar nada. Pero bueno, sólo quería decirte que sigue siendo un placer enorme leerte, y que ahora pasaré más seguido por aquí; espero que subas más cosas y más seguido :)
    Un abrazo desde Lima.
    Kevin

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  2. (Preámbulo: que emoción tan amarilla volver a leer tus comentarios, tan maravillosos como lo habitual)

    Siempre quedan pequeños trozos de ruido adheridos con fuerza a las paredes, los techos, los muebles, las puertas, algunas veces son pasos antiguos, cambios de temperatura, creaciones de nuestra mente, el eco iracundo de palabras dichas o de silencios inapropiados o simplemente, la imaginación de la noche que se pega con fuerza y cobra vida justo cuando todos duermen.
    Lo más parecido a tu amigo de infancia, era mi abuela, ella también nos contaba historias al borde de la cañada, sobre un escaño; nos sentábamos todos a escuchar, mientras los perros y las chicharras, a punto de reventar, le hacían coro. En este caso eran menos fantásticas y alucinantes, tenían personajes con nombres propios y reales, desenlaces tenebrosos y la noche con luna le daba ese toque de misterio a las historias, luego para evitar confesar que todos teníamos miedo, empezábamos a jugar cartas hasta que empezábamos a caer de sueño con grillos encima, sonidos de árboles en movimiento y una que otra sombra arremolinada que se acercaba a la cañada.

    Entiendo tus ocupaciones, ando en las mismas, estudiando y trabajando bastante; tanto así, que no he tenido mucho tiempo de escribir, pero poco a poco voy organizando de nuevo mi vida, aparte de tantas tareas, voy separando un espacio para el placer de escribir y de leerte, “Um drink no inferno” esta pasado de excelente, con ese toque de sensualidad, libertad, violencia, magia, musicalidad e imagen, creo que no le falta nada. Pronto estaré por qqml comentando, leyendo con más calma, y bueno por qué no, escribiendo un poco. Tienes un excelente nivel y siempre me agrada leer tus textos.

    Un abrazo desde el corazón y con admiración. Pao.

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