Rock y lluvia

Lo ingenuo y lo maldito siempre abiertos a un golpe seco, a un grito y a una gracia máxima...

La tarde estaba ahogada en llanto,
tanto, que desde la ventana entre abierta
se escuchaban sus blanquecinos mocos,
con su desdichada resaca,
deslizarse sobre las babitas perfectas del asfalto,
las babas imperfectas de los edificios viejos
y entre uno que otro aliento podrido de semáforo silente.

Mientras, de este lado,
las susurrantes cafeteras anunciaban
la caída de ese café recalentado y añejo,
incluso un poco melancólico,
como esas sombras que descuelgan de los árboles en un día moribundo.

Al fondo sólo se escuchan pasos invisibles y un poco de “La libertad es fiebre, es oración, fastidio y buena suerte que está invitando a zozobrar. Otra vulgaridad social igual, siempre igual, todo igual, todo lo mismo..."

Mientras mi paraguas de colores se secaba a tus pies, hablamos sin parar y fue una tarde de rock y lluvia como ninguna otra.







Llueve, corre mira
¿lo ves? el cielo susurra pequeñas locuras.
Llueve, corre mira
Siéntate conmigo, es el doble de bonito.
...
Se abrazan el hoy y el ayer.
Llueve sobre cartones y palacios
Llueve sobre martillos y clavos
Llueve sobre los versos mojados
De algún loco solitario...
Llueve sobre mis labios que te nombran
Despacio.

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