Lapsus cálami..

Indivisible, intransmisiblemente indivisible ante ojos ciegos. Se sienten bien los espasmos, especialmente éste, que se ha quedado silente al admirar la noche que se viste de desnudez, cómo esa escasez de ajuar de otoño, embriagada de olvido, de aromas a tierra, ladrillo y garbo. Para la cura, nada mejor que los besos más profundos y la canela aceitosa que ahogan los gemidos y se infiltran en los nervios hasta librarnos del común de los lugares, las palabras y los espasmos. … Deja que no te deje. Enajenate.. Ven a sembrar un poco de esas palabras apesadumbradas, en este sur que ha naufragado sin el norte que se desvanece. Por las sombras de tu noche infinita donde te sumerges hasta despertar sin fuerzas, Deja que no te deje, para que sea divisible, transmisiblemente divisible ante los ojos del alma.

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